En el mundo educativo actual, la calidad académica ya no depende únicamente de los planes de estudio, los métodos de enseñanza o los sistemas de evaluación. Todos estos elementos siguen siendo importantes, pero por sí solos no garantizan una mejora real y sostenida. En muchos casos, la calidad académica avanza con más fuerza cuando las instituciones forman parte de un entorno más amplio de cooperación, intercambio de conocimiento y aprendizaje compartido. En este contexto, la